• La Historia del Kárate en Cantabria [ver]
  • Estilos de Kárate [ver]

Como no existe material escrito sobre los orígenes del karate, no podemos saber como se inventó, se desarrolló, y ni siquiera de donde es originario. Sólo conocemos algo de sus comienzos a través de leyendas orales que, como tales, están llenas de inexactitudes y fantasías. Sin duda, puede remontarse a varios siglos de antigüedad.

Los primeros indicios de una lucha con pies y manos parece encontrarse en el siglo VIII a.c., de origen grecorromano, denominado “PANCRACIO”.

Al ser fusionado con otra clase de lucha por el monje budista DARUMA, se crea un nuevo arte de lucha sin armas, que enseña a los monjes del Monasterio Shaolín, que él había fundado en China.

Se dice que Napoleón tuvo conocimiento de un pequeño reino, en algún lugar del lejano Oriente, que no poseía armas. Parece muy posible que se tratara de las islas Ryu Kyu, ahora prefectura de Okinawa por la sencilla razón de que sus habitantes tenían prohibido poseer armas.

Fue en el siglo XV d.c. cuando el Emperador, ante posibles levantamientos, ordena la prohibición de usar armas. La población echó mano de los utensilios de labranza para su defensa y se entrenaron con ellos dando origen al arte del Kobudo.

El karate actual tiene sus orígenes en el kempo chino, conociéndose al principio con el nombre de Okinawa-te.

No existen testimonios escritos que proporcionen siquiera un indicio de cuando la palabra “te” se convirtió en “karate” en Okinawa. Tampoco si etimológicamente su significado era “mano vacía” o “mano china”, debido al mucho tiempo que Okinawa estuvo baja la influencia de China. De todas maneras, aunque nada nos aclara su verdadero significado, no parece correcto denominar “mano china” al karate de Okinawa, tal como ha evolucionado durante siglos.

Los dos tipos de “te” que se enseñaban y practicaban en Okinawa a mediados del siglo XIX, era el “Shuri-te” y “Naha-te”, nombres de las dos escuelas distintas de la isla. El karate contemporáneo ha recogido las mejores técnicas de cada una de esas escuelas. Resaltar las figuras de los Maestros Itosu, Azato y Funakoshi. Este último introdujo el karate de Okinawa en Japón, practicándose en la Escuela Secundaria de la prefectura de Daiichi y en la Escuela Normal Masculina.

En 1921, el príncipe heredero de Japón hizo escala en Okinawa y asistió a una demostración de karate, quedando impresionado; tanto es así, que informó de esta circunstancia al Gobierno japonés.

En 1924, el Karate es incluido en el programa de estudios de varias de las Universidades japonesas, ampliando así su popularidad entre el pueblo japonés.

Parece que su paso a Occidente se produce, entre otros motivos, a través de la armada Norteamericana, a finales de la II Guerra Mundial, arte que conocían por su contacto con los japoneses. En Europa se introduce por Francia en el año 1948; y, en España, de manera organizada, en el año 1968, dando lugar en 1978 a la creación de la Federación Española de Karate bajo la presidencia de Don Celestino Fernández Argüelles.

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